Caso Ciccone: desaparece un legajo clave de un ente oficial

The Old Fund, la firma que controla a la ex Ciccone Calcográfica , sumó otro capítulo a su misteriosa foja de servicios. Desapareció -o alguien se robó- su legajo en la Inspección General de Justicia (IGJ) y las autoridades del organismo iniciaron la reconstrucción de su expediente, según confirmaron a LA NACION desde el ente oficial, responsable de controlar a las sociedades comerciales.

Desde la IGJ indicaron que el grueso del legajo podrá reconstruirse con los documentos ya protocolizados por el propio organismo. Pero ciertos movimientos registrados en el legajo original serán más difíciles -o imposibles- de reconstruir. En particular, aquellos que exponían la actuación del propio organismo, de sus inspectores y de los profesionales intervinientes en, por ejemplo, el llamado “dictamen precalificatorio”.

La reconstrucción del legajo de The Old Fund -cuyos verdaderos dueños y el origen de los $ 50 millones que aportó en la ex Ciccone continúan en las sombras- abarca una larga lista de documentos. Desde su estatuto de constitución hasta las actas de directorio y de asambleas, con datos sobre cómo fueron los aportes de capital o cuándo desembarcó Alejandro Vandenbroele, investigado por la Justicia como presunto testaferro del vicepresidente, desde ayer en ejercicio de la presidencia de la Nación, Amado Boudou.

En ese legajo también se habían registrado algunos movimientos y nombres singulares. Desde el rol de Sergio Gustavo Martínez -el prófugo de la justicia de Estados Unidos- hasta el desembarco del fondo holandés Tierras International Investments -disuelto desde febrero en el Registro de Comercio de Amsterdam- y de la uruguaya Dusbel SA, una sociedad con acciones al portador que aportó $ 2,3 millones sin siquiera estar registrada para actuar en la Argentina.

La desaparición del legajo número 1.798.649 llegó, además, en un momento singular. El juez federal Ariel Lijo -a cargo de la investigación penal- ya cuenta con una copia, al menos parcial. Pero el juez y la sindicatura del expediente de la quiebra de la ex Ciccone también habían dado indicios sobre su interés por acceder a esa información. En particular, para hurgar en sus verdaderos dueños y el origen de esos $ 50 millones.

Liderada desde fines de mayo por Norberto Carlos Berner, un militante de La Cámpora, desde fines de mayo, la IGJ se encuentra en plena transición. Pero la sustracción del expediente ocurrió durante la gestión anterior de Marcelo Mamberti, otro ex funcionario caído en desgracia bajo la órbita del Ministerio de Justicia por su vinculación con el ex jefe de Gabinete y actual senador nacional Aníbal Fernández.

De manera extraoficial, desde la IGJ indicaron que junto con el expediente de reconstrucción del legajo de The Old Fund las autoridades también habrían iniciado un sumario para determinar las “responsabilidades” en el extravío o robo de los documentos.

Las autoridades de la IGJ se negaron, sin embargo, a precisar cuándo desapareció el legajo de The Old Fund, ante la consulta específica de LA NACION. Evitaron precisar si ocurrió antes o después de que estallara el escándalo que protagonizan Boudou, Vandenbroele, The Old Fund y la ex Ciccone Calcográfica desde febrero pasado.

La IGJ fue más lejos. También se negó a dar acceso a LA NACION al proceso de reconstrucción. Se basó en un dictamen de marzo de este año que establece que las sociedades gozan del mismo nivel de protección de sus datos que una persona física. Indicaron que es necesario demostrar un “interés legítimo” para “tomar vista” de las actuaciones.

“SECRETARÍA PRIVADA”

La decisión de bloquear ese acceso, sin embargo, se contradice con la actuación de la propia IGJ a fines de ese mismo mes, cuando entregó a LA NACION copias de las actas de directorio y de asambleas de The Old Fund ante un pedido idéntico.

La negativa de la IGJ también se contradice con sus prácticas tradicionales. A diferencia de lo ocurrido en otros casos, el último pedido formal de LA NACION para ver el legajo de The Old Fund a través de un desarchivo mostró un desvío con respecto a la ruta habitual que siguen esos pedidos. En vez de limitarse a circular entre la Mesa de Entradas y el Archivo del organismo, la solicitud llegó hasta la secretaría privada del inspector general, según consta en los registros informáticos del organismo accesibles desde Internet, donde continúa desde el 8 de este mes.

En el expediente de reconstrucción, la IGJ deberá incorporar los datos que resguardó del legajo original. Entre otros, dos movimientos de notoria relevancia.

El primer movimiento es el acta de la asamblea celebrada el 1° de septiembre de 2009, en la que intervino Martínez, el prófugo de la justicia norteamericana que luego voló a Punta del Este con el socio de Boudou, José María Núñez Carmona, y en la que se designó a Vandenbroele “miembro titular del directorio” por el fondo holandés (luego disuelto) Tierras International Investments, y al abogado Albert Chamorro Hernández como apoderado.

El segundo movimiento clave en The Old Fund, en tanto, fue la convocatoria del 28 de octubre de 2010 y el acta de asamblea del mediodía del 29. Ese día desembarcó la sociedad uruguaya Dusbel, aportó $ 2.345.370, desplazó a Martínez y se repartió por mitades las acciones de The Old Fund con Tierras International.

Esta asamblea resultó singular. Primero, porque Dusbel irrumpió dentro de The Old Fund sin contar con la documentación necesaria, al punto de que en el acta se consignó que “ha sido oportunamente requerida a su jurisdicción de origen”, por Uruguay. Más aún, se aclaró que ni siquiera estaba registrada para operar en la Argentina y que se encontraba “próxima a ser inscripta”. Sólo se hizo después, y en la provincia de Buenos Aires.

El apuro por oficializar el desembarco de Dusbel dentro de The Old Fund también resulta notable por una razón política. El 27 había fallecido el ex presidente Néstor Kirchner. Y el 29, mientras Vandenbroele actuaba en Buenos Aires, la Presidenta y sus hijos trasladaban el féretro de la Casa Rosada hasta su destino final, Río Gallegos.

QUÉ ES LA IGJ

 

  • Control societario. Dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, la Inspección General de Justicia (IGJ) es la encargada de registrar y fiscalizar las sociedades comerciales y extranjeras, las fundaciones y las asociaciones civiles que se constituyen en la ciudad de Buenos Aires.
  • Alcance teórico nacional. Según lo dispuso la ley 26.047 de agosto de 2005, la IGJ también es la encargada de implementar el Registro Nacional de Sociedades, con información recabada en todas las provincias que adhieran al nuevo sistema.
  • Alcance práctico limitado. Sin grandes recursos, las facultades reales de inspección de la IGJ son limitadas, al tiempo que los interesados en esquivar sus mayores requisitos formales constituyen o trasladan sus sociedades a provincias con menores exigencias.

 

NUEVAS IRREGULARIDADES

 

  • Misterio. El legajo de The Old Fund, firma que controla a la ex Ciccone, desapareció de la Inspección General de Justicia (IGJ), el organismo que debe controlarla.
  • La reconstrucción. Las autoridades de la IGJ ordenaron reconstruir el legajo de la firma, cuyo único rostro visible es Alejandro Vandenbroele.
  • Datos sensibles. El extravío ocurrió mientras la Justicia intenta verificar quiénes son los dueños de The Old Fund y el origen de sus $ 50 millones.
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