Del Ocaso de la Juventud

(*) Por Diego O. Ojeda.
 Todo dirigente político (suponiéndolo en su sano juicio, y no contaminado ni adentrado en las picardías del granuja), sea del partido que fuere, y en especial del mío propio, que piense  en la evolución o el desarrollo de la futura generación y consecuentemente con la prosecución de su propia línea de gestión, sabe que debe en una primera instancia, comenzar a  buscar esos principios de sucesión en nuevos modelos jóvenes que connoten con su trabajo.
Éstos últimos, tienen la ineludible  responsabilidad de formarse para en un futuro cercano llevar adelante la carga ideológica adquirida de aquél dirigente que los inspiró en primer término, pero impulsando las innovaciones que le son propias a la nueva estirpe política. Está en su vigorosidad la virtud misma  (y su derecho a equivocarse, quizá) de  crear atisbos de soluciones a la infinita problemática humana, mediante vías alternativas a las viejas políticas, utilizando la experiencia de las mismas y reestructurando a la vez su base, creando así una nueva gestión, un nuevo perfil político, una nueva forma, en definitiva: el fruto del recambio generacional en la política, sumado a la cuota de rebeldía necesaria que cualquier sistema democrático requiere, para serlo verdaderamente. En palabras de alguien que sabía del tema, “… la democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás…” Un tal Winston Churchill.

Hasta aquí, lo que debería ser. Sin embargo, en el ser, aquí y hoy, donde nos conocemos todos, es diferente.

Aquí, nobleza obliga, debemos contextualizar entonces la “actividad” y la “no actividad” juvenil en el campo de la política, y dentro de esta misma, las acciones que desatan cambios de proyección y las acciones “stand by” (acciones en pausa), que son aquellas que en su teoría están bien comprendidas, pero que en el campo de la vida real no demuestran un cambio que simbolice una ruptura en el esquema actual, siempre perfectible. Acciones mínimas, vacías de contenido, desprovistas de ese objetivo tan humano que es trascender. Acciones que, además de ser fácilmente olvidadas al no contemplarse en ellas nada productivo, que no dejan a los jóvenes inventar su propia juventud, como diría Quino.

La juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo, las malas costumbres adquiridas, la vana necesidad de permanecer donde se está, y por tanto, de la desesperanza en lo que no se pudo lograr: rara vez la experiencia (virtud del viejo) en el plano político sirve de algo, puesto que “ya está todo inventado”. La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir. En la realidad social, la escuela, la calle, la charla con amigos, no hace falta hacer un gran estudio sociológico para concluir que nuestros jóvenes han perdido la fe en la política como herramienta, sin entender desde temprano que el mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan.

Por ello, no se entienda el título de estas palabras como sombrío, sino como esperanzador. El ocaso de esta juventud, la que me tocó vivir, condenada a una noche larga tal vez, es sólo el preludio del amanecer de otra, pero a la que formaremos mejor. ¿Cómo lograrlo? Volviendo al eje central de las acciones de la que hablábamos, es decir, aplicando las proyecciones capaces de desatar verdaderos cambios de paradigma, que son aquellas que están comprendidas con un esquema de formación, de educación, entendida ésta como eje fundamental para la formación de buenas costumbres y valores, e innovación y renovación de los medios con los que ya se cuenta.

¿Por qué la educación política como base del esquema de proyección? Precisamente porque la política fue en principio el arte de impedir a la gente meterse en lo que le importaba y en una época posterior se le agregó el arte de comprometer a la gente a decidir sobre lo que no entiende. Queremos evitar que no se entienda, evitar que la política sea el arte de los incapaces de triunfar en privado, sino el arte multiplicador de educar, proyectar (y luego, investidos por el voto, aplicar) ideas para el bienestar de la mayor cantidad posible.

Aún así, este es sólo un punto en el esquema de proyección en el cual trabajamos y en el cual nos han negado las herramientas, al que aspiramos quienes creemos todavía y no hemos sucumbido a la desesperanza referida antes. Para ello, debemos avocarnos a la realización de manifiestos como el contenido en estas humildes líneas, las que, en su ardua elaboración, contemplan fervientemente dar un giro sobre las problemáticas planteadas en los ámbitos de nuestra sociedad.

Con esa proyección, no hace falta “revolucionar” (dar una vuelta completa), sino “girar”, es decir, aprovechar el viento propio de la juventud en la dirección alternativa que mejor cuadre hacia el futuro, que no siempre está adelante, como en la visión lineal propia de los autoritarismos, sino a los costados, arriba, debajo, en las ideas de aquellos que se creía que no tenían ideas, o carecían de autoridad para tenerlas.

Sólo de esta manera, el cambio realizado, o al menos intentado, provocará una mejoría en la calidad de vida de quienes son beneficiarios de estos proyectos que son mantenidos en el tiempo con un programa de fortalecimiento educacional y profesional, para fundir los ejes primordiales del éxito de estos cambios que son establecidos, y que se nutren de premisas simples de comprender y llevar a cabo, una vez planteados y formulados todos los puntos de acción: trabajar o trabajar, sin ningún fin más que ese, entendiendo que siguiendo ese camino (el más difícil, pero el más digno) nada malo puede ocurrir, que nada atentará contra una acción que en su totalidad, y que ni más ni menos, es la tan ansiada proyección generacional, en constante evolución y buscadora incansable de la erradicación de las necesidades básicas, en este caso de la juventud: todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.

El nivel de las orientaciones

Para poder abordar a un análisis serio con respecto al devenir de;  a) participación política juvenil, b) formación y / o apoyo de anteriores o actuales dirigentes, debemos primero pasar por una serie de cuestiones que hacen a la experiencia, sólo cayendo en la trampa uno aprende a no cometer de nuevo ese error, es entonces luego de este proceso en el cual se puede llegar recién a ver los cimientos de los hechos acontecidos, ponerlos en debate, análisis y critica. Durante este transcurso elaboraremos en un primer plano la exposición de nuestro talón de Aquiles, el cual tristemente suele ser la misma razón que impulsa nuestras acciones y luchas, es entonces, que por nuestra propia fe y ciego amor por los fundamentos partidarios que nos distinguen, que caemos engañados por el velo de nuestra propia bondad, esa visión de justicialismo, la de trabajar, hacer, dar , sin esperar nada a cambio, una suerte de conjunto de características de una política utópica, aplicadas en un tiempo incorrecto, el cual es aprovechado por quienes se autodenominan mentores o dirigentes, en otras palabras, unos vivos que se aprovechan del laburo de los jóvenes compañeros.

A partir de esta concepción generalizada, compartida ampliamente por compañeros delegados de toda la provincia, nuestro objetivo esta en dilucidar entonces, los supuestos obvios, estos son aquellas fundamentaciones de que la juventud Si tiene espacio, Si participa, Si hace, Si trabaja, entonces en un primer paso debemos diferenciar el supuesto con lo que se defienden los dirigentes, y la realidad de estas acciones, la juventud no tiene espacio, el espacio que dicen tenemos, es el que ellos nos dan y hasta donde les conviene, la participación se mide con la misma regla, es hasta donde ellos quieren que metamos las narices, y sólo si les conviene, ni más ni menos, la juventud trabaja, dicen, la realidad es que afortunados los que pueden encontrar un trabajo digno, la tasa de desempleo juvenil en nuestra provincia no es cuestionable, es alta y se lo mantiene con planes y demás facilidades que no instruyen a ese joven, no asimila la cultura del trabajo, ni la del esfuerzo, ni la del desarrollo, planteamos que siguiendo ese transito de facilidades lograremos llegar a un colapso en el cual las futuras generaciones se verán obligadas a solucionar grandes problemas estructurales de la sociedad y la cultura misma.

Esta dimensión la cual se torna más que complicada para el joven político el cual en su misma acción de trabajo debe luchar e implorar por su derecho a participar, sirve a su vez de complemento estabilizador, el cual moldea las ideas, endereza el camino y obliga de cierta manera a perfeccionarse cada vez mas, analizando las nuevas demandas comprendiendo a la experiencia como un modelo a tener en cuenta, no como un modelo a seguir, en la sucesión del tiempo, solo los hechos concretos prevalecen, no otra cosa.

Esta orientación a la cual la población juvenil se ve arrinconada se condiciona por los cabecillas que ya tienen definido un marco normativo estable , dentro del cual se encontrarían  en condiciones de definir intereses específicos propios y de buscar formas organizativas presumiblemente adecuados a esos intereses, lo cual esta bien de cierta manera , pero que de ninguna manera contempla lo especificado anteriormente, es por eso que los jóvenes se ven incapaces de proyectar sin la correcta formación y/u orientación adecuada, en consecuencia se ven motivados por causas que oscilan entre dos péndulos, la necesidad de participación afectiva a un orden y el desarrollo de soluciones a problemas inmediatos, todo esto junto con un marco de carencia de normativa referencial conlleva a una pasividad inmediata, el joven baja los brazos al no encontrarse contenido o simplemente se cansa de tener siempre trabas en su organización.

Por tal motivo, actualmente vemos un crecimiento de movimientos populistas que surgen en contrapuesta a esta realidad, los cuales jóvenes ya con el cuero curtido, avanzan con aciertos y errores en el camino que ellos mismos innovan, eventualmente este camino no es el elegido por ellos mismos, si no, es el camino al cual se ven forzados a tomar, el de la búsqueda de espacios alternativos donde el peso generacional no sea un factor determinante en el perfeccionamiento de los mismos.

Un dejo de tranquilidad ilumina la historia del joven chaqueño que se introduce en el camino de la política, ya que con el paso del tiempo las organizaciones juveniles progresaran e irán adquiriendo una organización en relación directa con la justicia social que han desarrollado en el medio donde actuaron, cuando la juventud estuvo sin organizarse ha sido juguete de las circunstancias, sufriendo las picaras injusticias de los que no quieren dejar el sillón libre.

“LA JUSTICIA SOCIAL NO SE DISCUTE, SE CONQUISTA, Y SE CONQUISTA SOBRE LA BASE DE LA ORGANIZACIÓN, Y SI ES PRECISO, DE LUCHA.”

(*) Militante Partido Justicialista.

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de Daniel Rohaly Publicado en Locales

5 comentarios el “Del Ocaso de la Juventud

  1. Muy Bueno, pero este “modelo” que se respaldo para llegar al poder con el discurso de la justicia social, independencia económica y soberanía política, hoy vemos que estos preceptos doctrinarios de nuestro movimiento fueron relegados, muchos compañeros sentimos en la piel que esto es “oportunismo” nada tiene que ver con el “Justicialismo” y quienes piensan no tienen lugar en el mismo, mas aun si piensan distinto estos son considerados enemigos, lo que quiere decir que lo de Muy Bueno es relativo habrá que ver como les cae a quienes se arrogan el privilegio de ser los únicos pensantes, así nos esta yendo.

  2. Coincido con Marilin y Enrique … Por otro lado es verdad “ya está todo inventado”…todo dicho en política”….basta de escribir y a practicar…. A veces parecería ser que muchas personas buscan el camino mas fácil arrecostándose por el que “ya esta” posicionado, sin importarle como llegó hasta ahí…la ideología, etc. Como Caperucita, prefieren el camino más corto…Mientras se ilusionan, le rinden reverencia, desconocen hasta su familia, amigos, lo peor “compañeros” de larga militancia; por defender a la persona; se denigran hasta perder a veces la dignidad como seres humanos. Mientras el “rey” logra su cometido, estar mas seguro en el “sillón, y les suelta la mano, lo desconoce…y es ahí donde vienen los replanteos, el análisis político, hasta reniegan de la política, en lugar de renegar de los hombres que son los que corrompe la política, o el ámbito donde se desarrollan…etc,etc. Creo que estoy cansado de escuchar este tipo de análisis, y sobre todo en los jóvenes. Porque han tenido ya mas oportunidad que nosotros con su edad de decidir, (a su edad gobierno militar) y la desaprovecharon, porque eligen el camino que refería anteriormente… Chicos, jóvenes, no tan jóvenes, adultos mayores; tenemos capacidad, inteligencia, ganas, sabemos como se hacen las cosas: de pié y a no desaprovechar una vez mas la oportunidad en esta etapa democrática que nos toca vivir…
    “LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO”…unidos triunfaremos!

  3. los comentarios vertidos en esta nota , son acertados, lastima que este joven estuvo como monotributista de la municipalidad, el , tiene que saber que el facturero no se le entrega a cualquiera para que lo rellenen. despues hay que pagar rentas.

    • …a eso me refería, “les sueltan la mano”… son columnista…
      Pero los insto a todos los que pasaron por esa triste experiencia, a levantarse, porque nunca es tarde…enmendar errores y volver a empezar…
      Chicos, jóvenes, LA TRANSFORMACIÓN COMIENZA DE ABAJO HACIA ARRIBA …CON MUCHO SACRIFICIO, SE LLEGA A LA META Y SE DISFRUTA EL DOBLE…LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO…TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS!

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